Pide el deseo de sanar

Ya que se acercan las Navidades, época mágica en la que los deseos de los más pequeños de la casa, y también los más mayores; pueden hacerse realidad.

Lo «imposible» también.

Basta con ver el brillo de los ojos en la cara de los niños ilusionados, ese brillo que la mayoría de los adultos han perdido; y con ello la magia de hacer «milagros».

Cierto es que tener salud es lo más básico y para lo que está nuestro cerebro programado. Sin salud el resto de cosas bajan a ser una necesidad menor, pero

¿QUÉ ES TENER SALUD?

Para las personas que están en un hospital o en casa enfermas, ese estado que les permita salir a la calle; para las personas con algún tipo de limitación para hacer algo que desean, que desaparezca y hacerlo… En definitiva estar san@ es ese estado que nos permite VIVIR, no sobrevivir. Ahora bien,

¿Qué situación te hace pensar que estar san@ es una situación deseable pero inalcanzable?

En temas de salud física hay muchísimas enfermedades y situaciones que parecen insalvables, estar paralítico en silla de ruedas, sufrir ACV, ser diagnosticado de alguna enfermedad rara o crónica o «incurable».

Y si nuestro cerebro racional está seguro de ello, así será.

Luego están las personas en l@s que todavía les queda ese brillo infantil de la mirada en Navidad:

Creen y tienen el poder mágico de hacer «milagros».

Y superar esas situaciones aparentemente «imposibles», o al menos eso creía yo cuándo me vi hemipléjico en silla de ruedas o cuándo me diagnosticaron de hipertiroidismo, medicado para toda la vida, o una DISTONÍA, enfermedad rara que no tiene «cura».

Pues la descubrí…

Evitando caer al agujero de la impotencia, incapacidad, incomprensión, angustia, desesperación, sesiones de botox interminables para unos instantes de vida, en el mejor de los casos, que a mí no me hicieron efecto NUNCA.

A cambio pagué un PRECIO, porque el premio de tener salud para vivir cómo deseaba, me merecía la pena: moverme sin limitaciones, trabajar, correr, visitar países y comer comidas exóticas, conocer gente de otros países y vivir con ellos, ponerme en un escenario y dar una conferencia o actuar en una obra de teatro, o tener un programa de radio o …

Sutituye esos puntos suspensivos por lo que quieras. Esa magia de los niños se suele llamar FE por los adultos, y es la primera clave para superar lo «imposible e incurable» y volver a la VIDA.

Quizás soy raro por ser ese mi significado de salud y por hacerme responsable al 100% de ella y no delegar en otros que nos cuentan SU VERDAD, pero cómo no me gustó, preferí creer mi verdad:

LAS HEMIPLEJIAS Y LAS DISTONÍAS SE CURAN.

Y cómo todavía me queda algo de ese brillo de Navidad en la mirada, tenía magia y creé el milagro, no exento de un trabajo, esfuerzo y dedicación, pero a mí me mereció la pena conseguir esa ansiada SALUD.

Que no soy un niño para creer en los cuentos sin final FELIZ. Porque la magia existe y he podido hacer lo imposible para otros, más inteligentes quizás que yo. Pero ni estoy hemipléjico, ni enfermo crónico ni limitado por una distonía que remitió…

¿Cómo estás tú?

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